Tenemos que ser conscientes que cuando hablamos de la imagen trabajamos inicial y principalmente con dos dimensiones, y en ese contexto tratamos de reflejar el contexto tridimensional en el que nos movemos.
Existe una serie de indicadores que nos ayudan a percibir la distancia y la profundidad, que agrupamos en función de si usamos un único ojo que se le denomina MONOCULARES o dos que denominamos BINOCULARES.
INDICADORES BINOCULARES
Hacemos referencia directa a la condición humana -que también comparten de forma diferenciada los animales- y al hecho de que nuestro cerebro trabaja con dos elementos de captación de la imagen: nuestros ojos.
El hecho de contar con dos visiones distintas (Disparidad Retiniana), separadas apenas 6/7 cms una de otra, no entra en conflicto con nuestro cerebro que es capaz de fundirlas en una, cosa que no pasa cuando el cerebro se ve "afectado" -problemas de equilibrio, embriaguez, etc...- y pierde dicha capacidad, produciendo en la persona una visión doble.
Así mismo, gracias a la triangulación que se produce entre ambos ojos y el objeto observado (Convergencia Visual), nos hacemos conscientes de la profundidad y desarrollamos un cálculo aproximado de las distancias.
CONSTANCIAS PERCEPTIVAS
La actividad cerebral que se produce en relación a las imágenes es muy importante, haciéndonos interpretar el entorno de forma distinta a como realmente se captan por nuestros ojos.
El análisis de estas constancias perceptivas evidencia que:
a) Constancia de Tamaño, aunque el objeto se aleje, y nosotros lo veamos más pequeño, seguimos interpretándolo como de igual tamaño.
b) Constancia de Forma, cuando miramos un objeto desde distintos ángulos, la perspectiva hace que la forma varíe, pero nosotros seguimos percibiéndola igual.
c) Constancia del Brillo, percibimos un objeto como si tuviera una luminosidad constante aún cuando su iluminación varíe.
d) Constancia del Color, cuando cambia la iluminación de un objeto el color cambia, pero nosotros seguimos percibiendo el mismo color