Cuando trabajamos con imágenes hacemos uso de una serie de elementos que ayudan a reforzar el mensaje que queremos transmitir. Los mismos los utilizamos prácticamente sin ser conscientes de ello, tirando de nuestra memoria visual, de lo que tenemos aprendido hasta la fecha.
Vivimos en una era en la que los niños prácticamente nacen con un dispositivo móvil amarrado al cordón umbilical. El uso de las redes, la intercomunicación en tiempo real y el uso de aplicaciones diversas tiene en el foco principal el uso de las imágenes y debemos ser conscientes de que las mismas se rigen por un código, un lenguaje propio.
Entre los diferentes elementos de los que hacemos uso en nuestras composiciones -algo extensible a las que se han venido haciendo prácticamente desde que el hombre despertó a la conciencia- existen unos que denominamos básicos: el punto, la línea y las formas.
Hablamos del uso de un punto cuando queremos hacer referencia a un centro de atención máximo, normalmente asociado a una forma de tamaño pequeño en relación al resto de la imagen. También puede ser un lugar en donde el creador ha pretendido captar nuestra atención a través de elementos que se alinean, por el uso de un desenfoque acentuado, la diferencia cromática, etc.... La cuestión es que existe un elemento que destaca sobre el resto de la composición de forma muy concreta y precisa.
En el caso de la imagen de R. Doisneau es evidente que el gesto de la pareja es en sí el punto principal de la fotografía, que además prácticamente viene a ocupar el centro geométrico del formato, dejando en un segundo plano otros detalles a los que no damos relevancia alguna.
Es igualmente común el uso de líneas, bien por que están en el entorno captado o bien por el hecho de que podemos figurarlas, imaginarlas. Estas líneas muy comunmente interactúan entre sí llegando a un punto que no siempre queda dentro de la imagen o, incluso en el caso de estar dentro de ella, carece de interés.
En una nueva instantánea del fotógrafo francés, podemos apreciar que trabaja con un conjunto de líneas imaginadas para dar mayor sensación de movimiento.
Tenemos por un lado una división clara entre la parte inferior y la superior, dejando "aire" por encima de la composición que se ve equilibrado por el hecho de contener a los personajes en la parte inferior. Así mismo la mirada de los niños, y la trayectoria que adivinamos que seguirán, nos induce a "agrandar" el espacio contenido en la imagen.
Como detalle podemos apreciar que la cabeza del infante que va subido en la bicicleta ocupa el centro de la fotografía, sin que éste detalle sea relevante en sí.
Por último, están las formas que no siempre son un recurso que captemos fácilmente en algunas composiciones a no ser que sean muy evidentes. Es el caso de imágenes que trabajan con estructuras no orgánicas o bien geométricas, por no ir directamente al caso de las arquitecturas.
El caso de esta bailarina es un ejemplo inmejorable.
Una combinación equilibrada de una forma demasiado evidente (el círculo del traje de la bailarina) y otra que no lo es tanto (el triángulo que se configura a partir del dibujo del suelo, la mirada de la protagonista y el borde del formato)
Una combinación equilibrada de una forma demasiado evidente (el círculo del traje de la bailarina) y otra que no lo es tanto (el triángulo que se configura a partir del dibujo del suelo, la mirada de la protagonista y el borde del formato)


