Por lo general asociamos el concepto de textura al sentido del tacto, y si usamos éste en el mundo de la imagen es precisamente por el hecho de que esta cualidad es percibida visualmente y "sentida" por nuestro cerebro.

Lo que no debemos olvidar es que la cualidad de la textura visual no es solo utilizada por creadores plásticos -como sería por ejemplo el caso de la obra de J. Pollock (en la foto)- que hacen uso de la fotografía, del dibujo o de la pintura para desarrollar sus trabajos, sino que podemos encontrar otro tipo de propuestas artísticas que moviéndose en el territorio de las tres dimensiones juegan igualmente con nuestro cerebro y su experiencia táctil.

Gracias fundamentalmente al uso de la luz, la repetición y a la experiencia visual que todos tenemos, somos capaces de aportar a las imágenes que percibimos cualidades como la dureza, la suavidad, e incluso el movimiento.
Lo que no debemos olvidar es que la cualidad de la textura visual no es solo utilizada por creadores plásticos -como sería por ejemplo el caso de la obra de J. Pollock (en la foto)- que hacen uso de la fotografía, del dibujo o de la pintura para desarrollar sus trabajos, sino que podemos encontrar otro tipo de propuestas artísticas que moviéndose en el territorio de las tres dimensiones juegan igualmente con nuestro cerebro y su experiencia táctil.
