La sociedad actual en la que vivimos ha otorgado a la imagen un valor nunca antes conocido, tanto en el sentido positivo como en el negativo.
(Foto: Jorge Leal)
La historia nos demuestra que determinados poderes -religiosos, políticos, económicos...- han sido conscientes de esta cuestión procurando convencer, manipular o crear opinión en función de determinados intereses.
El mundo de la publicidad y del arte tampoco se han creado atrás muestra de lo cual podríamos hablar de proyectos como el de "San Borondón: La isla descubierta" de Tarek Ode y David Olivera (2005) (ENLACE) o, dentro del mundo del cine, la película "el proyecto de la Bruja de Blair" (1995) (ENLACE), por no hablar de la teatralización radiofónica de Orson Wells sobre la novela "La guerra de los mundos" de H.G. Wells (1938) (ENLACE) en este caso a través del sonido pero haciendo uso de un imaginario colectivo altamente condicionado por las circunstancias económicas y sociales de la época.
Al final, llegamos a la conclusión de que en la mayoría de las ocasiones no tenemos la posibilidad de discernir entre lo que es una realidad o es una ficción.
Al final, llegamos a la conclusión de que en la mayoría de las ocasiones no tenemos la posibilidad de discernir entre lo que es una realidad o es una ficción.
